La materia de Bajo ocupa un lugar fundamental en la carrera de Técnico en Música, ya que constituye el puente entre el ritmo y la armonía dentro del lenguaje musical. Su estudio permite comprender el rol estructural del bajo en distintos estilos y formaciones musicales.
A lo largo del cursado, el estudiante desarrolla las bases técnicas del instrumento —postura, digitación, articulación, control del sonido y precisión rítmica— junto con el estudio de líneas de bajo, escalas, arpegios y patrones rítmico-armónicos. Se trabaja tanto el acompañamiento como el desarrollo de criterios musicales para sostener y enriquecer el discurso musical.
La materia pone especial énfasis en el pulso, el groove y la interacción con otros instrumentos, promoviendo una escucha activa y una ejecución sólida dentro de ensambles. El enfoque es progresivo y adaptado al nivel del estudiante, integrando lectura musical, entrenamiento auditivo y nociones de armonía aplicadas al instrumento.
Bajo articula de manera directa con materias como Lenguaje Musical, Armonía y Ensamble, preparando al alumno para contextos reales de interpretación, grabación y trabajo grupal.
El estudio del bajo contribuye a la formación de músicos capaces de sostener la base musical con criterio, musicalidad y responsabilidad artística.